Rema mar adentro

ELECCIÓN VOCACIONAL.

18057900_10154525235447919_8092953366446146102_n

Me dice Jesús: “Cuántas veces me has dicho: voy a pescar. Lo he oído muchas veces, especialmente los días que no me ves ni me sientes; aunque te he dicho que tu fe no debe depender de lo bien que te sientes conmigo, o de lo bien o mal que te resultan las cosas que haces por mí; cuando menos piensas vuelves a estar así, como Natanael, Zebedeo y los demás discípulos. Te conozco bien y sé que tu corazón es lento para confiar y abrirse totalmente a mi amor.

Te he visto bregando noches y días, esforzándote por pescar algo y aunque, has disfrutado ya de lo que es ser libre del qué dirán, vuelves a pensar que sólo si tienes las redes llenas de logros y seguridades serás valorado y querido. Mientras tú emprendes cada día tus carreras y afanes, mientras llenas tu agenda de actividades y estiras las horas del reloj, yo te espero aquí, en la orilla, soñando con hacerte un pescador de hombres.

Ven, siéntate a mi lado y deja que te lo pregunte de nuevo: ¿has pescado algo? ¿Qué has recogido en tus redes durante todos estos años? ¿Hay algo más que te pueda dar? Busca y dime si aún hay sueños que quieres alcanzar. Solo te diré que tienes que echar las redes a la derecha porque sé que tu corazón es como una red que no se acaba de llenar; a veces han caído en ella algunos pececillos, otras, solo latas viejas y la mejor de las veces, algunos peces grandes que no acaban de llenarlas del todo”.

Y yo le digo: “Señor: cuando mis redes se vacían y se me acaban las fuerzas para seguir remando, vuelves a aparecer diciéndome que lo intente de nuevo; me miras con la mismísima confianza y ternura de la primera vez, como si no te hubiera negado y me saturas con detalles que conquisten de nuevo mi corazón. Tomas el pan y lo repartes entre nosotros, me vuelves a incluir en tu grupo de amigos más íntimos. Te pido, no dejes que mis redes se queden vacías, ayúdame a ser fiel a mi vocación de pescador/a; mi vida sería un absurdo si no cumpliera la misión para la que me has enviado. Dime, ¿en qué se concreta para mí echar las redes otra vez? ¿Cómo ves mis redes? ¿Y dónde quieres que las eche para pescar?

Que no me acostumbre a trabajar para ti, que la rutina no me robe la pasión y la aventura de navegar por otros mares; que el miedo o la cobardía no me instalen donde me siento más o menos seguro. El pescador debe madrugar, hacerse a la mar y tirar la red con fuerza una y otra vez. Dame, Señor la valentía y la creatividad para ponerme en camino a pesar de los fracasos y la pereza de tener que salir de mí”.

Él me responde:”Sólo el amor hará que perseveres hasta el final, no quieras llenar las redes solo con tus fuerzas como si se tratara de una batalla que solo tú debes ganar.Yo estoy contigo, yo soy barca, tu remo, tu mar y la voz que te dirá hacia dónde echar tus redes; créeme, escucha y obedece”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s